Entre olivos y alcornoques, en la calma de los campos que rodeaban Lisboa, se alzaba un monasterio sin nada notable. Allí, encerrado entre sus muros, pasando todos sus días, vivía un monje franciscano llamado Dinís, cuya monótona y atormentada vida cambió para siempre en el momento en que comienzan los hechos de esta historia.
Entre olivos y alcornoques, en la calma de los campos que rodeaban Lisboa, se alzaba un monasterio sin nada notable. Allí, encerrado entre sus muros, pasando todos sus días, vivía un monje franciscano llamado Dinís, cuya monótona y atormentada vida cambió para siempre en el momento en que comienzan los hechos de esta historia.